Un millón de personas que se dedican al pequeño comercio o sean dueñas de talleres y microempresas, recibirán el voto de confianza del Gobierno de México para obtener créditos a la palabra, sin intereses; una vez pagados, podrán solicitar una cantidad mayor anualmente.

 

Esta acción se suma a los Programas Integrales de Desarrollo presentados por el presidente Andrés Manuel López Obrador para ofrecer alternativas de verdadero bienestar a las personas vulneradas por la pobreza y la marginación, quienes frecuentemente han recurrido a actividades al margen de la ley para subsistir.

 

“Voy a adelantarlo aquí en Iztapalapa, no lo había dicho. Voy a adelantar que vamos a iniciar un programa que se va a llamar: Tandas para el Bienestar. El que tiene un negocio pequeñito, una tiendita, un taller, cualquier actividad productiva que necesite un crédito va a recibir ese crédito a la palabra, sin intereses.

 

“Y hablo de tanda porque va a ir pagando mes con mes sin intereses. Termina el año, cumple y paga, tiene derecho a pedir más, y a seguir pagando, así, poco a poco. ¿Cuántos créditos ya tenemos? Para un millón de pequeños comerciantes, pequeños empresarios, dueños de talleres. Ahí vamos a empezar.”

 

Corruptos quisieron hacer cómplice al pueblo valiéndose de su necesidad

 

Durante la entrega de apoyos para para jóvenes, personas con discapacidad y adultas mayores de la Ciudad de México, el mandatario reflexionó sobre las distintas formas en que se manifiesta la corrupción que tanto daño ha producido en la sociedad:

 

“No sólo el huachicoleo en la gasolina, huachicoleo en todo. Se robaban hasta las medicinas de los centros de salud y de los hospitales, se robaban el dinero de las medicinas. Todo eso se va a terminar, me canso ganso.”

 

Una de las consecuencias más trágicas del saqueo de bienes públicos se traduce, además de la pobreza y la desigualdad, en los intereses corruptos que buscan sacar provecho de la necesidad económica. En palabras del presidente:

 

“Se arraigó la corrupción, las prácticas viciosas; inclusive se quiso convertir en cómplice a todo nuestro pueblo valiéndose de la necesidad, de la pobreza de la gente.

 

“Muchos se vieron en la situación de aceptar dádivas, como en este caso del robo de los combustibles que, por donde pasan los ductos, para permitir la ordeña y las tomas clandestinas les daban algo a los pobladores.”