Dulce Gómez

Amputaciones de algún miembro del cuerpo y quemaduras de tercer grado son las consecuencias del uso de juegos pirotécnicos comercializados principalmente en mercados, juntas auxiliares y unidades habitacionales, advirtió Juan Pablo Rosas Martínez, encargado del Departamento de Auxilio de la Dirección de Protección Civil.
Ayer, en entrevista explicó que los niños de 5 a 14 años de edad son los más propensos a resultar con lesiones por manipular objetos hechos a base de pólvora, entre ellos los llamados “vampiros”, “vacas” y “diablos”.
En este contexto, Rosas Martínez puntualizó que personal de la Dirección de Protección Civil “va” por los juegos pirotécnicos antes señalados ya que son los más peligrosos y que se comercializan en diferentes puntos de la ciudad.
Al respecto expuso que hasta hace unos años los puntos de venta eran mercados y juntas auxiliares, sin embargo, actualmente se añadieron las unidades habitacionales.
Incluso, detalló que en un histórico de cinco años el número de atenciones de este tipo registró un incremento entre el 30 y 40 por ciento.
“Actualmente se está comercializando mucho el material químico ya no nada más es la pólvora, entonces es una combinación que hace que las detonaciones sean mucho más grandes y la onda de expansión sea mayor, estamos hablando de una onda expansiva de 25 kilómetros de un solo cohete”, señaló.
Por lo anterior, pidió a la población no adquirir pirotecnia y dijo que es importante que la venta de la misma sea denunciada a través de los números de emergencia del Ayuntamiento de Puebla.
Llamó los padres de familia a no regalar objetos hechos a base de pólvora a sus hijos. En este contexto abundó que una atención médica por quemadura puede llegar a tener un costo de hasta 500 mil pesos.
Señaló que las partes del cuerpo humano que resultan con daños por explosiones causadas por cohetones son los brazos, manos y cara.
Posterior a esta entrevista, personal de la Dirección de Protección Civil llevó a cabo una demostración de las consecuencias de la pirotecnia.
El personal de dicha área ató a una sandía, patas de pollo y a un trozo de metal un cohete y los resultados fueron la destrucción de los mismos.
Rosas Martínez detalló que las explosiones pueden alcanzar los 25 metros y sus consecuencias pueden ser fatales.
“Esta es una demostración con el fin de hacer conciencia sobre todo en los padres para que no se compren este tipo de productos, estamos hablando de que actualmente y en un histórico de cinco años hemos tenido un aumento del 30 al 40 por ciento en quemaduras y atenciones de personas quemadas por cohetes”, declaró.