A un año de los sismos de 2017, en Chiapas y Oaxaca hay tres mil 444 escuelas que todavía tienen daños parciales o totales, reportó Christian Skoog, Representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, en México.

Un estudio cualitativo exploratorio realizado por UNICEF en Jojutla (Morelos) y Juchitán (Oaxaca) mostró parte del impacto de los terremotos del año pasado en la salud, nutrición, educación y protección de niños, niñas y adolescentes.

En términos generales, el Fondo estableció que es necesario fortalecer, por ejemplo, los esquemas de recopilación de donativos de alimentos para que la salud de los niños, niñas y adolescentes no sea afectada n casos de desastres, así como fomentar la práctica de la lactancia materna.

En cuanto a protección social, México necesita desarrollar programas y/o beneficios de emergencia que cubran las necesidades básicas de grupos vulnerables, especialmente familias con niños, niñas y adolescentes (alimentación, salud, vivienda temporal, ropa, etc.,) y así evitar las afectaciones irreparables a largo plazo.